La estructura se compone de columnas y vigas metálicas nuevas, reticulados de tubo que resuelven la cubierta, y ménsulas de refuerzo soldadas sobre las vigas de acero existentes.
Cerrar una terraza no parece gran cosa hasta que se mira de dónde va a colgar la cubierta. El edificio ya estaba en uso y su estructura no había sido proyectada para recibir un techo encima: las columnas nuevas no podían bajar donde convenía al proyecto, sino donde había una viga capaz de recibirlas. Modelamos el edificio completo, lo existente y la ampliación juntos, para ver cómo se redistribuían los esfuerzos con la carga agregada, y verificamos elemento por elemento hasta las bases. Donde una viga existente no alcanzaba, la reforzamos con ménsulas soldadas y dados de hormigón que reparten el apoyo sobre las losetas. La cubierta se resolvió con reticulados livianos de tubo, para sumar la menor carga posible a una estructura que ya estaba trabajando.




