La estructura se compone de bases vinculadas mediante vigas cantiléver, tabiques de submuración, columnas, vigas y losas macizas de hormigón armado.
Excavar dos subsuelos en un lote de esquina rodeado de construcciones linderas es el verdadero problema de esta obra. La submuración se resolvió con tabiques de hormigón armado ejecutados por paños alternados y en dos anillos sucesivos, con una secuencia numerada de excavación que garantiza que ningún lindero quede sin sostén en ningún momento del proceso. Sobre esa base, las columnas de medianera se resolvieron con bases excéntricas vinculadas por vigas cantiléver a las bases interiores, que equilibran el momento. De ahí para arriba, nueve niveles de pórticos de hormigón armado con losas macizas que acompañan el escalonamiento del edificio en sus últimos niveles.
Proyectos como este se resuelven en el intercambio permanente con el equipo de arquitectura, en este caso cada viga se definió inicialmente dos veces: una por lo que pide la estructura y otra por lo que pide el diseño. De ahí salieron las vigas invertidas alojadas dentro de muros, las semi invertidas que aprovechan cada centímetro del contrapiso y las vigas en T que reducen el canto donde el ambiente tenía que quedar abierto — el criterio es que la estructura que el edificio necesita no condicione la espacialidad que el proyecto busca.





