El edificio cambia de uso en su altura y la estructura tuvo que acompañar ese cambio: la grilla que ordena los locales y las cocheras de la planta baja no es la misma que necesitan las unidades de vivienda de los niveles superiores. Para resolverlo incorporamos elementos de apeo que reciben las columnas que no bajan hasta la fundación y transfieren su carga a la estructura inferior, permitiendo que cada planta se organice según su propio uso.
La rigidez frente a las acciones horizontales la aporta el núcleo de tabiques que aloja la circulación vertical, y las cargas llegan al terreno mediante una fundación de pilotes. Al ser muy distinta la carga que baja por cada columna, definimos tres tipos de pilote, con diámetros y profundidades diferenciados según lo que cada uno tiene que absorber.






